Faustino Zapico

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Esti artículu ye del 04 Mar 2015, y ta dientro de la sección El Comercio.

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Educación en Asturias: recortes, privatización y maltrato (respuesta a Joaquín Arce)

Tribuna Educación El ComercioEl 24 de febreru salía nel diariu El Comercio una tribuna sobre educación de Joaquín Arce, que fuera Director Xeneral de Política Forestal en representación de Los Verdes nel gobiernu d’Areces nel periodu 2009-11. Esta ye la mio respuesta:

Educación en Asturias: recortes, privatización y maltrato (respuesta a Joaquín Arce)

Decía Benjamin Disraeli, primer ministro británico del siglo XIX, que existen las pequeñas mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas. Después de leer el artículo de Joaquín Arce en este periódico el pasado martes 24 (Educación en Asturias: cantidad, precio y calidad), está claro que siglo y medio después esa afirmación sigue plenamente vigente, ya que es difícil retorcer más los datos para justificar lo injustificable, es decir, la aplicación de más medidas de austeridad a la maltratada escuela pública asturiana, incluyendo el cierre de centros.

Efectivamente, aunque sea un lugar común hablar de la baja calidad de la educación en España y de los malos resultados que ofrecen los sucesivos informes PISA (sin pararse siquiera a cuestionar la metodología de dichos informes), esos mismos datos nos dicen que la cifra de abandono escolar en Asturies es la más baja del estado, estando por debajo de la media de la OCDE, y que los resultados académicos del alumnado asturiano se encuentran en la media de la misma.

El ciudadano Arce nos dice que el sistema escolar asturiano gasta mucho más por alumno que la media española y la de la propia UE. Además, afirma que el gasto se concentra casi en exclusiva en pagar al personal, por lo demás exageradamente bien pagado para lo poco que trabaja, puesto que tiene muy pocos alumnos y da muy pocas horas de docencia. Otra vez, el tópico del profesorado vago y con sueldazo. Sin embargo, la realidad es bien distinta.

Aunque lo menciona en otra parte de su artículo, Joaquín Arce no explica que la ratio alumno-profesor es más baja en Asturies que en el conjunto de España por la particular orografía asturiana: tenemos una población enormemente dispersa en multitud de pequeños pueblos, y eso implica que escuelas e institutos rurales tengan pocos alumnos. Parece olvidar el autor que, en el caso de los centros de secundaria de menor tamaño, el profesorado suele tener que dar muchas más asignaturas (el que esto escribe siete durante el último año, aparte de la jefatura de departamento) que en uno de mayor tamaño y que eso implica horas de trabajo extra. ¿Acaso Joaquín Arce pretende hacernos creer que las clases se preparan solas? Ya que compara las horas de docencia en Asturies con la de otros países, no está de más comparar las horas trabajadas que no son de docencia directa: hoy en día el profesorado asturiano consume buena parte de su jornada laboral, incluida la que se hace en casa, en una marea de papeles y trabajo administrativo en la mayor parte de los casos tan inútil como de obligado cumplimiento, sin contar las de corrección de ejercicios o de preparación de clases, que son totalmente necesarias. Informes, memorias y actas consumen buena parte de nuestras horas de trabajo, aunque eso aparezca poco en las estadísticas. Estadísticas que, por cierto, también nos dicen que los docentes asturianos somos lo que menos cobramos en todo el Reino de España, y también los que tenemos la jornada laboral más larga.

Sin embrago, el ciudadano Arce ofrece como receta el mantenimiento de las condiciones cada vez más abusivas para el profesorado y, por si fuera poco, el aumento de la precariedad laboral. Nos obsequia con la brillante idea de contratar más profesorado a media jornada (que creció exponencialmente en los últimos años) como forma de “ajustar mejor las plantillas de los centros a las necesidades y repartir el empleo disponible”. Por lo visto, le parece bien contratar a gente por 800 euros, generalmente fuera de su lugar de residencia y obligándola por lo tanto a consumir la mayor parte de su magro sueldo en un alquiler extra y en transporte. Y siguiendo con la lista de ocurrencias, pretende cerrar centros –eso sí, sin decir cuáles- pero manteniendo el servicio en las zonas rurales, pretendiendo la cuadratura del círculo. Debe ser que las estadísticas no dan soluciones concretas.

Por lo demás, acaba proponiendo el aumento de las becas y la gratuidad de los libros mientras nos dice que hay que reducir el gasto en educación. Si cierra centros, señor Arce, los estudiantes tendrán que desplazarse aún más lejos para estudiar, y eso cuesta dinero. ¿De dónde lo quiere sacar si está proponiendo lo contrario? Su propuesta de reducir la enseñanza concertada, es decir, la financiación de negocios privados con dinero público, es demasiado apocada como para resultar creíble.

Para rematar, y como quien descubre la rueda, nos llama a “no olvidarnos de las condiciones socioeconómicas y culturales de las familias, un punto esencial para mejorar la calidad del sistema educativo, aunque, en principio, parezca ajeno a él”. ¿Cómo que parece ajeno? ¿Acaso no es la clave de todo? ¿Quién puede creer que es posible un modelo educativo más justo y eficaz abstrayéndose de la realidad social en la que se inserta? ¿Es posible una escuela pública y de calidad en una Asturies desprovista de aparato productivo, con una mayoría social que tiene como horizonte vital el paro y/o la precariedad laboral, cuando no la emigración? ¿Es posible una escuela pública y de calidad cuando tiene un enfoque colonial que no pone en valor la cultura propia y destinada a formar mano de obra en el exterior? ¿Es posible una escuela pública y de calidad cuando con dinero público se mantiene una red de enseñanza privada, por supuesto no en las zonas rurales ya que no les resulta rentable a sus propietarios? La LOMCE y el 3+2 universitario son ahora mismo los principales enemigos de la escuela pública asturiana, de su calidad y de su futuro. Resulta llamativo que las ocurrencias de un antiguo director general del gobierno de Areces pasen por alto estos pequeños detalles. Será que no aparecen en sus estadísticas.

Faustino Zapico
Delegado sindical de SUATEA
Profesor de Geografía e Historia del IESO El Sueve de Les Arriondes

Artículu publicáu n’El Comercio’l 4 de marzu del 2015

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